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La guía sobre precios para diseñadores de web

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Spanish (Español) translation by Benjamín Porras (you can also view the original English article)

Tarifas por hora, ofertas de tarifa fija, y horas extras... ¡ugh! El tiempo de un diseñador web no es gratis y tampoco lo es el software, hardware y esfuerzos necesarios para construir sitios web. Al empezar, puede ser tentador ofrecer proyectos gratuitos para construir un portafolio, pero esa no es una forma sostenible de trabajar. Si quieres trabajar a tiempo completo como diseñador web, ¡es hora de empezar a generar algo de dinero!


Introducción: El dilema del diseñador web

Tratar de establecer tus precios y tarifas como un diseñador web a menudo puede sentirse como abrir la Caja de pandora. ¿Qué debo considerar? ¿Cobraré por hora o por proyecto? ¿Aceptará mi cliente mis honorarios? ¿Qué hago si los rechaza? Cobrar demasiado caro puede asustar a los clientes, pero un precio demasiado bajo no te permitirá pagar tus gastos. Peor aún, si ofreces ofertas especiales a amigos o clientes regateadores, tendrás más trabajo del que puedes terminar (y una obligación contractual que puede dificultar el resultado final).

Para complicar aún más las cosas, los precios son un poco diferentes para los diseñadores de web que para cualquier otra industria. A diferencia de un fontanero o un pintor, donde las variables para elaborar un presupuesto exacto son relativamente limitadas, la cantidad de tiempo que un diseñador web puede dedicar a un proyecto puede variar enormemente. ¿Cuántas veces has esperado pasar 4 horas en un proyecto y terminaste pasando 12? Cubriré estas preguntas para que, con suerte, aclares un poco tu propio enfoque de precios.


Explorando los precios: Factores a considerar

Si apenas estás empezando, fijar tus precios como diseñador web puede parecer una cuestión impredecible. Sacar una cifra al azar no puede garantizar que el precio sea sostenible y rentable. Repasemos algunos de los factores que tendrás que considerar cuando se te ocurra una estructura de precios propia.

Los costos

Identificar tus costos es un paso importante para establecer tu modelo de precios. Como cualquiera con un título en finanzas sabe, debes cobrar más que tus gastos generales para obtener una ganancia. Por lo tanto, es hora de que audites tus propios costos y gastos para considerar algunos de los siguientes puntos:

  • Gastos Profesionales - Estos gastos incluyen cosas como el alquiler de tu oficina (o el alquiler de tu casa/hipoteca), seguros, cualquier servicio de suscripción (en línea, alojamiento web, Internet, teléfono, etc.), el hardware y el software de tu computadora, además de cualquier otro accesorio o equipo y cualquier viaje.
  • Gastos Personales - Este es el tipo de cosas que todo el mundo paga, sin importar a que se dedican (es decir, cosas como el alquiler/hipoteca, seguros, impuestos, servicios públicos) y sus gastos generales en artículos de primera necesidad como la comida.
  • Fondo para imprevistos - No soy de los que te aconsejan sobre el manejo de tus finanzas, pero la mayoría de los freelancers clasifican un fondo para imprevistos como un costo que usan en caso de problemas imprevistos como una avería del auto o algo similar.

Las ganancias

Tus ganancias son todo lo que supera a tus costos y lo que puedes gastar en algo que no sea esencial. La cantidad de ganancia que debes incluir debe ser calculada con base en todo lo que gastas adicionalmente a tus costos mensuales. Puede que te resulte difícil distinguir lo que es esencial, especialmente si eres un amante de la tecnología como lo son muchos diseñadores web, así que mi consejo es que te preguntes, "¿Qué necesito verdaderamente para poder trabajar en este proyecto?" Luego añade cualquier otra cosa que creas que necesitas.

Al mover esa segunda computadora a tu categoría de ganancias, tendrás un poco de margen para negociar sobre el precio con un cliente, sin considerar tu equipo principal.

El tiempo

Lo ideal sería que tuvieras alguna idea del periodo de tiempo que te tomará el proyecto. Obviamente, los proyectos más largos que requieren más esfuerzo probablemente darán lugar a mayores honorarios y debes reflejar esto en tu cotización si tratas de calcular un precio fijo para un contrato. Nunca cedas a la tentación de añadir tareas extra a un proyecto sin aumentar el presupuesto. Las solicitudes de mejoras extras, las ediciones y cualquier otra cosa que un cliente desee llevan tiempo... y como dice el cliché, el tiempo es dinero.

Más allá del cliché de "el tiempo es dinero", el dinero de tus clientes siempre debe corresponder con algún tipo de "valor".  Normalmente no podrás facturar el tiempo que pasas "pensando en un proyecto mientras estás sentado en el tráfico"... así que tienes que separar las horas facturables de las no facturables. La distinción debería ser bastante simple: Las horas facturables son las horas en las que puedes mostrar el valor real de tu trabajo al cliente. Las horas no facturables son generalmente todo lo demás. Algunos diseñadores las clasifican de manera diferente, así que decide como prefieres hacerlo antes de seguir adelante. También ten en cuenta que tus horas facturables tendrán que pagar las no facturables... así que si solo usas 4 horas "facturables" al día, es posible que tu tarifa lo refleje. 

Si trabajas en una tarifa por hora, el tiempo es especialmente importante porque calcularás el dinero en función al tiempo. Debes identificar tus horas de trabajo en el mismo lapso de tiempo en el que has calculado tus costos y luego dividirlas. Las horas laborables son simplemente el número de horas en un día/semana/mes que puedes pasar trabajando de forma realista. Por ejemplo (solo hipotéticamente), si pudieras trabajar 50 horas a la semana y necesitaras ganar 1000 dólares, tu tarifa mínima por hora sería de 20 dólares.

Una vez que hayas establecido algunas cifras básicas, obtendrás una imagen aún más clara sobre cuál debería ser tu tarifa recalculando todo en una escala de periodo anual. De esa manera tendrás en cuenta los días festivos o feriados, las vacaciones y otros días no facturables debido a problemas como la enfermedad. Considera que incluso en un año productivo, es muy poco probable que puedas pasar 10 horas al día, 6 días a la semana trabajando durante todo el año. Considera un tiempo de inactividad razonable, y luego establece tu tarifa por hora final.

La demanda

No solo tus costos literales determinan tu precio. La demanda es un factor importante que puede cambiar en cada proyecto. Si tienes trabajo que fluye sin control, puedes añadir un par de dólares más a tu cotización. Sin embargo, si no hay mucho trabajo puede que tengas que bajar tus expectativas para poder competir con otros diseñadores. Piensa: "si no logro cerrar este proyecto, ¿podré conseguir uno similar?"

Sin embargo, bajar los precios no siempre es la solución. Si la demanda es baja, un precio más alto puede asegurarte un  ahorro extra en caso de que el trabajo escasee hasta a un punto en el que tus días de trabajo estimados se vuelvan negativos. Fijar precios artificialmente bajos también puede minar tu negocio propio, atrayendo clientes regateadores con expectativas exageradas. En el momento en que intentes subir los precios a niveles normales, este tipo de clientes se esfumarán, dejándote potencialmente en el desempleo.

La forma más segura de impulsar la demanda de tus servicios es:

  • Mejorar la calidad de tu trabajo.
  • Promocionarte en los lugares donde quieres encontrar clientes.
  • Establecer tarifas que sean razonables, asequibles, sin desmerecer tu trabajo.

La lealtad

Algunos clientes se convierten en regulares y podría ser apropiado que rebajes algunos de tus honorarios para fomentar más negocios entre ustedes y agradecerles por volver. Sin embargo, es importante que no seas demasiado amigable con un cliente pues podría pensar que puede sacar mayor ventaja, aprovechándose de que hace negocios frecuentes contigo.

Y tampoco bajes tus precios excesivamente con el objetivo de asegurar que el cliente vuelva. No descuentes $200 dólares de una cotización con la esperanza de asegurar la repetición del negocio porque podría no suceder. Trata a todos los clientes nuevos de la misma manera al principio y no discrimines su lealtad potencial.

La experiencia y conocimientos

A medida que vayas adquiriendo experiencia en el campo, cobrarás más. Collis comenzó con una tarifa de 25 dólares por hora pero, al final de su carrera como autónomo, cobraba 125 dólares por hora, según una de sus entradas de blog. Hay varios subfactores que influyen en tu experiencia general, incluyendo el tamaño de tu portafolio y las habilidades que adquirirás a lo largo de tu carrera. La clave es dirigirse al público adecuado. Los clientes que pagan más probablemente buscarán un portafolio más grande y un conjunto más amplio de habilidades para asegurar su [mayor] inversión.

El cliente

Tu cliente también puede influir en tu cotización. Las empresas generalmente pagan más que los individuos de una profesión similar y tu cotización puede fluctuar entre los mercados. Un comerciante de alimentos local pagará menos que si se te hubiera contratado para hacer un trabajo de diseño para Amazon.


Cobrar por hora o por precio fijo

Sin embargo, la pregunta sigue siendo, ¿cobrarás a tus clientes por hora o por proyecto? De cualquier manera, cualquier cotización debe incorporar los factores que hemos cubierto anteriormente. Cada método tiene sus propios pros y contras, así que vamos a sumergirnos.

Precios por hora

El precio por hora es el que se te paga por hora para un proyecto, como un trabajo tradicional.

Los clientes, especialmente los más pequeños, pueden tener menos confianza en pagar por hora. Es una cuestión de confianza y los nuevos clientes tienen un camino que recorrer antes de llegar a ese nivel. Desde la perspectiva de un cliente, puede ser muy tentador para un trabajador independiente añadir unas horas para obtener algún beneficio adicional y puede tener aún menos confianza en que le vayas a cobrar solamente por las horas de trabajo enfocadas en el proyecto.

Sin embargo, las tarifas por hora dan algo más de seguridad si tu cliente necesita trabajo adicional o si aparecen encargos imprevistos más adelante. También significa que el cliente no podrá tratar de explotar tu trabajo forzándote a mantener la misma tarifa. Hasta cierto punto, te permite tener el control.

Precio fijo

Se usa el precio fijo cuando un cliente paga por el proyecto como un proyecto y no basado en el tiempo que pasaste trabajando en él. La fijación de precios de esta manera generalmente resulta en una cotización por adelantado con la que el cliente está de acuerdo, y por lo tanto, puede ser un poco arriesgado.

El cálculo de un precio fijo requiere más estimación que cálculo, ya que hay que calcular de antemano el tiempo y el esfuerzo que invertirás en el proyecto, y cobrar en consecuencia, incluso si se te presentan más dificultades en el proceso. Si cotizas un trabajo por $1000 dólares, pero este termina tomando el doble del tiempo previsto debido a problemas de tu parte, es más difícil subir el precio porque lo pactaste de antemano. Del mismo modo, tu cliente puede sentir que está en su derecho de pedir innumerables modificaciones y trabajos adicionales sin pagar tu cotización hasta que acabes el proyecto.

Un método para fijar el precio es cotizar cada parte del trabajo. Mientras no trabajes con una tarifa por hora, tienes un poco más de libertad para editar y evitar modificaciones no facturables más adelante.

La perspectiva de un cliente sobre el precio fijo es que te paga por tu proyecto y tienes que trabajar en él hasta que esté terminado. Si optas por un precio fijo, es importante indicar claramente qué tareas están incluidas y cuáles no en tu precio para que tu cliente no te explote. Un consejo para hacerlo es asegurarte siempre de que tu precio fijo coincida de alguna manera con tu tarifa por hora. Calcula cuánto tiempo tomará y elabora una tarifa base a partir de tu precio por hora. El precio fijo es mucho más que una apuesta: si lo haces rápido, te pagan más por menos tiempo; si lo haces lento, te pagan menos por más tiempo de trabajo.

¿Cuál deberías usar?

Si no te dedicas principalmente al diseño web independiente, es más probable que cambies a precios fijos para que tú y tu cliente tengan una idea muy clara de cuánto costará el proyecto. Con algunos clientes, tendrás la libertad de modificar tu presupuesto si surge una nueva tarea imprevista.

Por otro lado, las tarifas por hora son más adecuadas para aquellos que trabajan de forma independiente a tiempo completo y quieren tener un ingreso más estable que no se vea afectado por problemas futuros. Algunos freelancers cobran más por trabajar de noche o los fines de semana, lo que puede ser útil si se requiere trabajar más tarde para cumplir con los plazos.

Debes llegar a un punto óptimo. Un freelancer puede querer maximizar sus horas de facturación, lo cual no es ético y puede generar desconfianza en los clientes. Personalmente prefiero cobrar una tarifa basada en el tiempo pero cotizando el proyecto por partes. Por qué no haces una estimación del tiempo que tomará y ofreces un presupuesto por adelantado, pero deja claro que recurrirás a una tarifa por hora adicional si excedes una cierta cantidad de tiempo o si el cliente pide que agregues encargos adicionales.


Cuando tus tarifas son demasiado bajas

¿Cómo puedes saber si tus tarifas son demasiado bajas? En primer lugar, si tus factores cambian. ¿Recuerdas esos puntos que cubrimos al principio? Bueno, si tus costos suben, puedes esperar tener que pagar más, especialmente si es porque has invertido en mejores gastos generales del negocio que beneficiarán al proyecto en sí. Además, si los puntos como tu experiencia cambian (lo que naturalmente ocurrirá, con el tiempo), podrás pedir a tus clientes que paguen más por tu tiempo. No puedes empezar con una tarifa y mantenerla toda tu vida. A medida que tu experiencia aumente, la demanda de tus servicios también lo harán, y se te permitirá tratar de sacar un poco más de provecho de la situación.

Si te lanzas a un cliente, también puedes aprender de esa experiencia. Por ejemplo, si aceptan una tarifa sin titubeos, probablemente podrías intentar cobrar más la próxima vez. Siempre que tengas una propuesta, añade un poco más a tu tarifa deseada y si la rechazan, negocia y reduce el precio hasta que llegues a la tarifa que querías originalmente. Si aceptan, pero te ofrecen más por una entrega más rápida, entonces probablemente tenían el presupuesto para pagarte más en lugar de hacerte trabajar más horas por el mismo precio.

Recuerda no sentirte culpable cuando subas tus honorarios. Para nosotros, diseñar un sitio web es una tarea simple y puede sentirse terrible cobrar un margen de beneficio más alto. Sin embargo, para un dentista, su trabajo es relativamente fácil y aún así obtiene un beneficio saludable. Por eso tenemos tantas profesiones diferentes. Si tu cliente diseñara su sitio web él mismo, tendría que invertir más tiempo y dinero a largo plazo.


La calculadora de tarifas de FreelanceSwitch

Si decides usar una tarifa por hora, nuestros amigos de FreelanceSwitch tienen una gran calculadora para generarte una tarifa por hora personalizada. La calculadora tiene en cuenta tus costes, tus beneficios y tu tiempo para generar un punto de equilibrio y una cifra ideal de tarifa por hora. Esta aplicación web integral puede darte una gran estimación de cuánto deberías cobrar, pero es importante que clasifiques de manera precisa lo que va en cada categoría. Asegúrate de probarla.

Utiliza esto como una cifra base y luego auméntala a medida que vayas adquiriendo más experiencia. Que recién empieces, no significa que la gente solo esté dispuesta a pagar 10 dólares por una hora de tus servicios. Ten confianza y negocia, solo asegúrate de no ser explotado y de seguir obteniendo ganancias.